viernes, 24 de febrero de 2017

PRIMERA ENTRADA SEMANAL (20-24 FEBRERO)

Esta semana a la salida del colegio un alumno de clase que tiene mala conducta se enfadó y se metió debajo de una mesa. Me quedé a solas con él porque los demás compañeros ya habían salido para irse a casa, junto con la profesora. Le dije que saliera pero no me hizo caso, entonces decidí acercarme a él con buenas palabras, destacando conductas buenas que había tenido a lo largo del día sobre su trabajo realizado. A medida que fue tranquilizándose le propuse recoger juntos su material y guardarlo todo en la mochila. Finalmente accedió y su actitud agresiva del principio se calmó consiguiendo de él una más amable y receptiva.
Creo que es importante que siempre que tome esas actitudes se le haga consciente de las cosas buenas que también realiza, anteponiendo esas a las malas para hacerle ver que merece más la pena el buen comportamiento porque así se consiguen cosas positivas. 



Otro de los días, este alumno estuvo en el despacho del director durante todo el recreo porque había tenido un mal comportamiento . Cuando regresó a clase estábamos repasando el aparato digestivo y él todavía no había desayunado. Para que no se sintiera fuera de lugar le pedí que se acercara y comenzara a comerse las galletas. Según iba comiendo, expliqué al resto de compañeros las fases de la digestión mientras masticaba y tragaba el alimento. Quise hacerle partícipe del aprendizaje para que pusiera de su parte en una actividad de clase y redirigir la mala conducta adquirida anteriormente. Fue una buena solución porque aprendió el contenido y fue el protagonista durante un tiempo prolongado, evitando así la falta de atención.



Durante uno de los recreos de la semana, dos compañeras y amigas de la clase de tercero se enfadaron y una de ellas le insultó a la otra. La profesora habló con ellas primero por separado para conocer las versiones y luego conjuntamente. Para hacer reflexionar a la compañera que había insultado decidió mandarle escribir una carta pidiendo perdón a su amiga y explicando los puntos negativos y cómo debería actuar si le vuelve a ocurrir una situación así. Al día siguiente, la alumna leyó la carta ante la clase para concienciar a los demás compañeros de clase que no se deben tener esas conductas.



Finalmente, realicé una actividad por equipos que consistía en recoger por la clase papeles con sustantivos y después meterlos en dos sobres que había pegados en la pizarra en función de si eran comunes o propios. Al no ponerse de acuerdo entre ellos para meter los papeles de uno en uno y colaborar con los compañeros hicieron daño a un alumno. Tuvimos que parar el juego y les pregunté posibles soluciones al problema ocurrido y cómo se podrían poner de acuerdo entre los miembros del grupo. Creo que la próxima vez debería dejarles más claras las normas y darles pautas sencillas, para que puedan entenderse mejor entre ellos y ayudarles así a trabajar en equipo adoptando un rol cada uno.



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